Festival Internacional Cervantino
Desde 1972, el Festival Internacional Cervantino (FIC) se estableció como la fiesta multicultural más importante del continente americano. Gracias a esto, artistas de diferentes partes del mundo se dan cita, año con año, para dar a conocer las diversas propuestas culturales representativas de cada nación.
Sus orígenes se remontan al 20 de febrero de 1953, cuando bajo la dirección del maestro Enrique Ruelas (1913-1987) se llevó a cabo en la Plazuela de San Roque aquella legendaria puesta en escena de los Entremeses de Miguel de Cervantes Saavedra. Esa representación fue la primera de cientos de funciones de esas breves piezas teatrales que hoy son tradición y parte sustantiva del FIC.
Durante 18 años, el maestro Ruelas, al frente del Teatro Universitario de Guanajuato (institución por él fundada), presentó obras como El retablillo jovial, de Alejandro Casona, y El retablo de las maravillas de Miguel de Cervantes, entre otros de sus Entremeses. En 1972 se realizó el Coloquio Cervantino, de junio a septiembre, para festejar un año más de las representaciones de los Entremeses en la Plaza San Roque.
Esta celebración dio pie, un mes después, al nacimiento del FIC y con él a la llegada a tierras mexicanas de lo mejor del arte y la cultura de todo el mundo. Como dato curioso debe consignarse que durante los primeros años del Cervantino, el mayor interés de grandes personalidades del mundo político internacional eran los Entremeses. Y lo eran a tal punto que en 1975 la reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo acudieron a una función. Años después, en 1978, los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, presenciaron la representación de los Entremeses realizada en su honor dentro del festival de aquel año. Pero regresemos a la crónica del origen del FIC.
Para 1972, Luis Echeverría Álvarez, entonces presidente de México, estableció las bases para la organización del primer Festival Internacional Cervantino. Se propuso que la sede del Festival fuese el puerto de Acapulco; sin embargo, la esencia y la gestación de los Entremeses cervantinos fueron los principales motivos por los que se decidió que la ciudad de Guanajuato se convirtiera desde ese momento en la sede del Festival.
De esta forma, el Festival Internacional Cervantino estuvo a cargo, desde el decreto publicado el 16 de marzo de 1976, de un comité organizador conformado por el gobierno federal a través de la Secretaría de Educación Pública, el gobierno del estado de Guanajuato, el municipio de la capital de dicha entidad y la Universidad de Guanajuato. Grandes personalidades de la vida artística de México fueron forjadores del Festival. Tal es el caso de Mario Moreno Cantinflas y Dolores del Río, quienes formaron parte del primer patronato de la fiesta del espíritu. Hoy en día, este comité lo conforman, además de las autoridades ya mencionadas, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto de Cultura de Guanajuato.
La histórica ciudad de Guanajuato, fundada en 1546 y capital del estado considerado como cuna de la Independencia de México, es el escenario que alberga a todas las manifestaciones artísticas que engalanan la fiesta cervantina. Esta ciudad ha recibido dos reconocimientos por su belleza y sus aportaciones culturales, el primero de ellos en 1988 cuando fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, y el segundo en 2005 como Capital Cervantina de América. Para festejar este segundo reconocimiento, el Ejecutivo federal, a cargo del entonces presidente Vicente Fox Quesada, decretó el 13 de julio de 2005 que se acuñara una moneda conmemorativa en onza de plata con un valor nominal de diez pesos.
Entre el arte y la historia
Durante el primer FIC, celebrado del 29 de septiembre al 18 de octubre de 1972, se dieron cita en la capital del estado de Guanajuato 14 países, incluido México.
Artistas consolidados de nuestro país y el mundo han estado presentes en las cuatro décadas de existencia del FIC. Durante los setenta, el Festival contó con la presencia de grupos y artistas de gran importancia, entre los que destacan Joan Manuel Serrat, B.B. King, Mstislav Rostropovich, Leonard Bernstein; el Teatro Clásico de Roma, el Teatro de Chateauvallon, el Sehsu Shigayama/Kaoru Washiwa; el Ballet de Cámara Stagium, el Ballet de la Ópera de Armenia, el Ballet Bat Dor y el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández (que desde entonces nunca ha faltado a la fiesta cervantina).
En la década de los ochenta no fue menos atractiva, año con año, la oferta cultural del Cervantino. En esos años la ciudad cervantina pudo presenciar, entre otros artistas y agrupaciones, a Lazar Berman, Mercedes Sosa, la Filarmónica de Nueva York, Joan Baez y Gilbert Bécaud, al igual que a Mario Lavista, Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú o a representantes muy destacados de las artes coreográficas, como el Ballet Nacional de Canadá, Nikolais Dance Theatery el Ballet Bolshoi, y del teatro, como fue el caso del Teatro japonés Sankai Juku, el Teatro STU de Polonia y el Teatro Húngaro de Marionetas.
Para el decenio de los noventa, el Festival recibió talentos de distintas regiones del mundo, como el Trío de Guitarras de Amsterdam, Voices of Change, Quinteto de Viena, Guadalupe Pineda, Krzysztof Jakowicz y Krystyna Borucinska, Kronos Quartet o Madredeus. El teatro tuvo también a lo largo de esos años una gama de importantes compañías, como el Teatro Abierto de Belgrado, la Lindsay Kemp Company y la Royal Shakespeare Company.
En la más reciente década, el Festival compartió con otras naciones la fiesta del espíritu. De este modo se estableció la costumbre de invitar a un país o a un estado de la República Mexicana, o a ambos, a ser parte central del FIC. En 2001, Oceanía fue la primera región del mundo invitada a esta fiesta, junto con Australia y Veracruz los primeros invitados de honor en el FIC.
A la memoria vienen los nombres de algunos artistas invitados de esa década, desde Helene Grimaud, a Eugenio Toussaint, de Juan Fornell y Los Van Van a los Vienna Symphony Virtuosi o Enrique Bunbury; de los Tigres del Norte y Panteón Rococo, Meno Fortas y Les 7 doigts de la main.
La edición 38 del FIC estuvo dedicada a la celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, con la participación como invitados de honor de tres estados de la República (Chihuahua, Michoacán y Querétaro) y tres países (Argentina, Colombia y Chile), los cuales comparten la celebración de su independencia en 2010.
En 2010 se instituyó la Presea FIC, que reconoce la labor de los creadores mexicanos o extranjeros cuyas obras representen una especial contribución a la escena cultural y que se concreta en una escultura del maestro Vicente Rojo. En sus primera edición le fue entregada por decisión unánime del jurado al maestro Luis Herrera de la Fuente.
Otra aportación que trajo el Cervantino del Bicentenario fue la creación de TV FIC, el canal de televisión del Cervantino, cuyo principal atractivo es retransmitir algunas importantes presentaciones con que cuenta el Festival. Aunado a ello también comenzó sus transmisiones Radio FIC.
Con todo esto y con la tradición que lo sustenta, el Festival Internacional Cervantino se consolida como uno de los más extraordinarios baluartes del arte y la cultura en el mundo; un espacio donde la danza, el teatro, la música, la ópera, las artes visuales y las actividades académicas crean el ambiente propicio para celebrar una fiesta cuya mayor riqueza radica en el enaltecimiento del diálogo entre las culturas que pueblan el mundo.
Hoy, el Cervantino se ha ganado un lugar junto a otras muy importantes reuniones de los hacedores de arte del mundo. Algunos mucho más antiguos que él; otros, de reciente cuño, todos con un solo objetivo: fundar en lo mejor de la humanidad el verdadero presente de un mundo que busca en el espíritu recuperar el frágil equilibrio y reivindicarnos como seres capaces de razón.